LOS ERRORES COMUNES DE LAS CHICAS QUE SE CREEN INALCANZABLES
Published On 12/12/2014 » By @elmejorbonche »

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Entonces pasa que uno va dispuesto a todo y con sus más afiladas tácticas y estrategias, listo hasta el aroma para seducir a ese pedazo de cielo que al fin aceptó una invitación y ¡chíngale!, resulta que no es más que una retorcida de primera, de esas que le sangran a uno hasta las muelas y acatarran los cojones con sus aspiraciones de vida novelesca.

Nenas, me cae que no es por ahí la onda, no le pongan precio a la primera cita, no somos pendejos, sabemos de sobra lo que ustedes valen y estamos dispuestos a ponernos a la altura, no somos tan güeyes como aparentamos, queremos darles lo mejor que tenemos, pero a veces se pasan de lanza y nos hacen desaparecer por sus manchadeces; les cuento en breve:

No hagan, por favor, no hagan estos changos durante la primera cita, tampoco durante el cortejo, seremos espléndidos a nuestro tiempo y a nuestras posibilidades, palabra de hombre.

El trague

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Pa’ empezar, nos caga que lo primero que se les ocurre para la cita sea una comida o cena de palacio en día de trono, cosa a la que no están acostumbradas. No chinguen, no es pedo poner ese tipo de pruebas, sabemos de sobra que nadie que se considere mortal cena pato a la naranja todas las noches, ni vino tinto reserva del 45, siendo honestos, ¿han probado el pinche pato?, ¿quién carajos les dijo que el vino se bebe frío?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El choro

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Luego nos vienen con historias extraordinarias de sus viajes y sus fortunas derrochadas en zapatos y en vestidos, o en el peinado (que, por cierto, no llevaron durante la cita) o en fines de semana de juerga con sus respectivas amigotas. Miles y miles de pesos en la peda, no se crean que la tragamos, ni nosotros, que realmente somos pedotes y desprendidos, nos gastamos las sumas que alardean. Esos choros fantasiosos, no sólo nos aburren y nos hacen pensar que son inmaduras o mentirosas, también nos clavan la idea de que cada salidita con ustedes, nos costará empeñar el auto o el Xbox, y eso me cae que no es tema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mood

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De sobra sabemos, adoradas nenorras, que ustedes son el fruto bendito de este planeta y sabemos también que sus besos y los favores de sus generosos cuerpos son para nosotros una bendición de las más grandes, por eso le echamos galleta al cortejo, para merecérnoslas y mostrarles que somos hombres que valemos la pena, no nos lean la cartilla, neta, está de hueva que nos soplen toda la letanía de “yo no hago esto de…”, “a mí no me gusta que me agarren el…”, “ni sueñes que yo esto o lo otro…”

En otras palabras, no nos amenacen con lo que no vamos a conocer de ustedes, mejor sórbannos el seso con las maravillas que sí son capaces, bébanse nuestras neuronas relamiéndose los labios mientras nos juran que hace más de un año que no les dan un beso letal, me cae que no les creemos nadita, pero cómo se nos pica el orgullo y se nos requete antoja plantarles en los labios la savia más venenosa de nuestros besos, déjennos lucirnos, déjense querer y dennos la oportunidad de sorprenderlas con lo capaces que somos de volverlas locas.

El colmo

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Ya supérenlo, por la cruz de su parroquia, no somos sus ex güeyes, ¿han notado que no nos gusta hablar con ustedes el tema de nuestras ex chicas?, no nos importa, ustedes están ahora acá y nos gustan un chingo y les tenemos toda la fe del planeta, queremos que funcione con ustedes; así que hagan lo mismo, no nos carguen las facturas de los infelices desagradecidos que les han dado en la madre, todos somos distintos, igual que ustedes son únicas y no tienen la culpa de los madrazos que nos han dejado las suertudotas que nos han abandonado y que han lastimado nuestros nobles corazones, si le van a entrar al toro con uno, que sea con uno y sin los traumas de un cabrón que no las supo valorar, ayúdennos a ayudarles y a borrarles de la memoria los recuerdos gachos, ¿trato?

 

El paro

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Para cerrar, vamos a poner en tela que no somos expertos en comunicación no verbal ni en lenguaje corporal, somos normaloides que vamos poniendo atención para poder atenderlas como se merecen, échennos la mano, se vale. Sabemos que da risa el comportamiento de idiotas que adquirimos cuando una chica nos tiembla las rodillas, a huevo, no queremos embarrarla, queremos ser los mejores y hacerlas sentir a toda madre siempre que están con nosotros, hablen, comuníquense con nosotros, está de más decir que si ustedes nos piden la luna, vemos cómo carajos le hacemos, pero se las endosamos, por ustedes somos capaces de todo, pero, por favor, no nos obliguen a convertirnos en adivinos, a veces nos apendejamos y no las entendemos, una señal, una guía breve, un zape para que nos desapendejemos…

El comportamiento humano durante el cortejo sugiere un juego de dimes y diretes, por llamarle de alguna manera, de estira y afloja, de vas y voy, expertos en comunicación han descubierto que el flirteo es más complicado de lo que sugieren nuestros tiempos, es una guerra en la que ambos se ganan o se pierden, pero siempre se trata de un juego de dos, de cómplices, de equipo, por la sencilla razón que ambos terminarán ganando o perdiendo al final, en la misma proporción.

 

Psicólogos de la sexualidad recomiendan que luego del flirteo y del cortejo, en la cama como en la mesa, se lleven caballeros y damas, se vale puerquear y desear cosas distintas a lo que la moral denota como correcto, la personalidad y el comportamiento sexual y de pareja no interfieren con la personalidad pública, es decir, con la que mostramos a nuestros allegados y a quienes nos desconocen, es decir, si la guapa en cuestión no lo permite como juego de seducción, es completamente ofensivo llamarle puta, zorra o de cualquier otra manera que se pueda tocar como peyorativa, mismo caso en el opuesto, y por favor, señores míos, que no se encuentre una dama con un machango que pretenda ser seductor con un comportamiento de mandril, neta, por ahí me han platicado de güeyes que hasta gimen con grito gutural y todo el show, según palabras de más de una, eso asusta y jamás vuelven.

Así que, chicas, déjense bien querer y a retozar sin culpas con sus fulanos, que en este mundo nomás nos toca una vida y hay que ponerle candela hasta arriba.

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