Los tratamientos rápidos, la mejor cura para el cáncer de mama
Published On 11/12/2015 » By @elmejorbonche »

Dos importantes estudios acaban de revelar el que podría ser el método más revolucionario para combatir la enfermedad que aqueja a millones de mujeres: el tiempo

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Las mujeres a las que les diagnostican cáncer de mama tendrían mejores probabilidades de supervivencia si recibieran la cirugía y la quimioterapia con mayor rapidez, según dos estudios publicados recientemente en los Estados Unidos.

“No estamos diciendo que habría que comenzar el tratamiento en días, pero ninguna mujer debería esperar meses“, explicó el doctor Eric Winer, investigador de la Universidad de Harvard y director del programa de mamas del Instituto de Cáncer Dana-Farber, en Boston.

“NO ESTAMOS DICIENDO QUE HABRÍA QUE COMENZAR EL TRATAMIENTO EN DÍAS, PERO SÍ QUE UNA MUJER NO DEBERÍA ESPERAR MESES”

“Debemos reforzar con los médicos la idea de que las demoras pueden ser un problema para algunos pacientes y que, en cualquier caso, los tratamientos tempranos podrían no ser negativos para el resto”, dijo Winer a la estadounidense NBC News.

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La mayoría de las mujeres con cáncer de mama son sometidas a algún tipo de cirugía: o una lumpectomía, consistente en la remoción de los tejidos malignos, o directamente una mastectomía, en la que se extirpa la mama entera. Después de la cirugía, muchas reciben, a su vez, tratamientos de quimioterapiapara remover cualquier resto de células cancerígenas y reducir los riesgos que un regreso del cáncer.

Pero, ¿cuándo es conveniente empezar con uno y otro tratamiento? ¿Cuáles son los tiempos indicados?

Primer estudio

Para saber de qué forma el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y la cirugía impacta en la supervivencia, el equipo de investigación del primer estudio analizó los registros de dos importantes bases de datos; cada una de ellas, con información de aproximadamente unas cien mil personas.

Los investigadores clasificaron a las mujeres en distintos grupos según el tiempo que esperaron entre el diagnóstico y la cirugía: 30 días o menos, de 31 a 60 días, de 61 a 120 días y de 121 a 180 días.

La mayoría de ellas –un 78% en una de las bases de datos y un 70% en la otra– fue a cirugía dentro del primer mes desde el diagnóstico, y para cada intervalo de tiempo, el riesgo de muerte creció entre 9 y 10 por ciento.

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“Esta información es crucial, ya que casi todas las pacientes preguntan ‘cuánto tiempo tienen’ hasta la cirugía o ‘si pueden hacer alguna cosa hasta comenzar el tratamiento'”. Ante esto, conocer los costos a nivel de supervivencia de retrasar los tratamientos puede convertirse en un factor clave, afirmó el líder de la investigación y autor del informe, el doctor Richard Bleicher, del Centro Fox Chase Cancer en Filadelfia.

Si bien el aumento de los riesgos absolutos es pequeño y varía según el tipo de tumor y qué tan avanzado está el cáncer, los resultados deberían alentar a los médicos a hacer todos los esfuerzos posibles para evitar retrasos en el tratamiento, añadió Bleicher a NBC News.

Estudio dos

El segundo estudio analizó cómo les fue a las mujeres dependiendo de cuánto tiempo transcurrió entre la cirugía y la quimioterapia, utilizando información de unas 25 mil pacientes del Registro de Cáncer de California. En todos los casos se trataba de cánceres invasivos.

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Este segundo estudio también clasificó a las mujeres en grupos en función de los tiempos de espera, con intervalos de un mes hasta tres meses y luego las mujeres con retrasos más largos de tres meses en un cuarto grupo.

El resultado fue, por un lado, que las tasas de supervivencia no se vieron afectadas cuando la quimioterapia se retrasó entre uno y tres meses después de la cirugía.

Sin embargo, por otro lado, en las mujeres con demoras de más de tres meses se observó un 34% de riesgo de muerte mayor comparado con las mujeres que comenzaron la quimioterapia antes. El riesgo de muerte extra fue incluso más pronunciado para las mujeres con el llamado “cáncer de mama triple negativo”, una variedad más agresiva de la enfermedad que usualmente no responde a los tratamientos tradicionales.

Por último, otra cuestión que arrojó el estudio es que muchos de los factores asociados con retrasos en el tratamiento están vinculados a bajos niveles socioeconómicos, como la falta de un seguro médico privado o el hecho de ser hispano o negro, en el caso de la sociedad estadounidense.

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