No lo dudes más y vuelve a comer pan
Published On 17/02/2014 » By @elmejorbonche »

Se ha creado un mito en torno al pan que nos ha hecho apartarlo de nuestra mesa. “El pan engorda” es la frase que más lo rodea y que ha conseguido que lo veamos como un temido enemigo en nuestra dieta

Pero en realidad el pan es el complemento alimenticio ideal para tus comidas, ya que, en su elaboración tradicional, únicamente cuenta con harina, agua, levadura y sal como ingredientes.

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Es cierto que el pan de harina integral de trigo, es decir, que esta hecho con el grano entero del trigo y no con harinas blancas refinadas, es especialmente rico en fibra, minerales, vitaminas y tiene un índice glucémico bajo, perfecto para aquellas personas que tienen problemas de azúcar.

El pan se encuentra en la base de la pirámide nutricional, lo que significa que debemos incluirlo a diario en nuestra dieta. En el desayuno unas tostadas de pan integral con aceite, acompañado de fruta y un café, te aportarán energía para una mañana de trabajo o deshopping. Es así debido a que al tener un índice glucémico bajo, nuestro organismo no experimenta picos de azúcar en sangre, sino que se va liberando poco a poco.

2014215114917_3Perfecto para aumentar los niveles de fibra, debes tener cuidado al comprar pan integral y asegurarte de que esta hecho con harina integral y no con harina blanca a la que después se han añadido semillas. Lo ideal es que lo compres en panaderías tradicionales, leas bien la etiqueta en el supermercado o, por qué no, que lo hagas tu misma en casa.

No es difícil de hacer, puedes dedicar un rato durante el fin de semana y guardarlo en rebanadas en el congelador, que podrás ir sacando a lo largo de la semana para el desayuno. La ventaja de hacerlo en casa, es que puedes añadir los complementos que más te gusten como semillas, frutos secos o pasas, que te harán disfrutarlo aún más.

La Receta

Ingredientes (para una barra pequeña) 70 gramos de harina integral, 30 gramos de harina panadera, 3 gramos de levadura fresca, una cucharadita de sal y media taza de agua a temperatura ambiente.

Preparación
En el agua tibia se añaden la sal y la levadura y lo removemos hasta que se disuelva. Una vez disuelto vamos añadiendo la harina poco a poco y mezclando hasta obtener una masa húmeda, pero que no quede pegajosa.

Lo dejamos reposar en un bol con un poco de aceite para que no se pegue y tapado con un trapo a temperatura ambiente. Al cabo de aproximadamente una hora habrá doblado su volumen. Entonces es el momento de darle la forma que deseamos. Después lo ponemos sobre la bandeja del horno enharinada o con un poco de aceite y lo volvemos a dejar reposar otra hora aproximadamente tapado. Cuando haya vuelto a crecer, le hacemos unos cortes profundos con un cúter afilado, pero sin llegar a partirlo del todo y lo metemos al horno a 220º precalentado. Para que quede una buena corteza, justo antes de meter el pan, pulverizamos un poco de agua en las paredes del horno. Debe de hornear unos 20 o 25 minutos.

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