Propinas, ¿Sí o no? ¿Cuánto? ¿Por qué?
Published On 22/07/2014 » By @elmejorbonche »

Es un asunto espinoso que además en verano cobra mayor relevancia. La propina sigue generando muchos debates, pero también muchas dudas en el usuario de a pie que no sabe cómo proceder o qué puede resultar adecuado y correcto. Trataremos de acercarnos a estas dudas sobre la propina.

Decíamos que se trata de un asunto espinoso y es que genera disparidad de opiniones, mientras que para algunos la propina es un elemento de incentivo por el buen resultado de un trabajo, para otros es una suerte de impuesto social no justificado. Y ya adelantamos que son posturas bastante irreconciliables.

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¿Sí o no a la propina?

No es sólo un componente económico lo que conforma el hecho de dar propina. Hay otros elementos culturales e incluso sociales en esta suerte de donación como premio al trabajo bien hecho.

Si consultamos las diferentes guías sobre propinas en el mundo (aunque resulte difícil creerlo hay muchas de estas guías no solo impresas sino también en Internet) vemos cómo la diferencia cultural tiene mucho que ver en el concepto de la propina, así, países como Japón son totalmente contrarios en general a este tipo de donativo, mientras que existen otros países como Estados Unidos donde no sólo se acepta socialmente de manera generalizada, sino que en determinados sectores como la hostelería forma buena parte del sueldo de los trabajadores, por lo cual incluso existe cierto grado de exhibicionismo a la hora de conceder la propina.

Tampoco en Europa escapamos de diferencias. Mientras que por ejemplo en países como España se acepta la propina en sectores concretos, en los que se considera un extra de reconocimiento a la atención recibida  y suele realizarse a través de un gesto discreto (por ejemplo dejando monedas en la mesa) en otros países europeos dejar las monedas sobre la mesa sería socialmente mal visto, como por ejemplo en Alemania donde sería más adecuado pagar de más y solicitar que no nos devuelvan el cambio.

En el caso del Reino Unido, todavía un paso más allá, la propina suele estar incluida en el propio ticket de consumición o pago; no, no es obligatoria y si, si se puede rechazar, ahora bien no resulta como entenderemos muy sencillo rechazar una propina ya incluida por defecto.

En conclusión, si atendemos al espacio geográfico en el que vivimos, y atendemos a las costumbres socioculturales de nuestro entorno, deberíamos decir que en caso de nuestro país la propina si se encuentra aceptada, aunque ni mucho menos de manera estandarizada como en otros países, y tampoco alcanzando a todos los sectores, ya que se centra en mayor medida en el sector de la hostelería, y, en menor medida en determinados servicios; estética por ejemplo.

 ¿Cuánto debe suponer la propina?

Por supuesto aquí tampoco va a resultar sencillo poner de acuerdo a todo el mundo. Una vez aceptado el hecho del sí a la propina en determinados ámbitos debemos tener en cuenta que se extiende el debate de los motivos por los que sí se admite en unos sectores y no se considera oportuno en otros, es un debate muy complejo ya que entran en cuestión elementos como lo que se supone de salarios por sectores y de servicios directamente prestados a las personas.

Salvando este debate, de muy difícil solución, la cuestión sobre los importes de las propinas es como decíamos un tema muy interesante.

Vamos a distinguir dos grupos que son los más extendidos en nuestro país;

  • Por un lado aquellos que consideran que la propina es el sobrante entre el precio de coste del servicio y el cambio devuelto tras el pago, por ejemplo realizamos una serie de consumiciones que tienen un coste de €47, pagamos con un billete de €50 y dejamos los tres euros restantes como propina. En este caso no se considera tanto el volumen de la propina como el detalle de hacerla, se entiende la propina más como un reconocimiento al servicio recibido que como un ingreso económico extra.
  • Por otro lado, menos frecuente pero creciente ya que viene determinada por las influencias anglosajonas, existe la postura de quienes consideran que la propina, que debe darse independientemente del servicio, debe tener un porcentaje de equivalencia con respecto al importe que hemos pagado por el servicio. Por situarnos en el mismo ejemplo anterior, una consumición que nos ha costado €47 debiera tener una propina entre un 10% y un 15% del precio, es decir, redondeando sobre los  €5 o €6… obviamente estamos hablando de propinas que realmente no se dan en todos los entornos de consumo de nuestro país ni de lejos, sin embargo teóricamente, sobre el papel, ese porcentaje, esa horquilla entre el 10% y el 15% si se corresponde con lo que se considera adecuado por ejemplo en el caso de la hostelería.

Entonces ¿cuándo se aplican esas propinas? Efectivamente se suelen asociar con entornos donde los costes de servicio son superiores a la media, rebajando el porcentaje de la propina (que también existe por supuesto) en otros ámbitos más o menos sobre el 5% de media de los importes abonados.

Esta es la situación aproximadamente, sin embargo, efectivamente no se resuelve la duda, y es que la crisis de estos últimos años ha extendido más aún el debate sobre si estamos ante una acción de reconocimiento y ratificación del servicio o ante un impuesto social que no debería darse, o en todo caso debería incluirse en los costes de abono totales de los servicios ¿usted qué opina?

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